PARQUE NACIONAL DEL DUERO INTERNACIONAL
En el Parque Natural del Duero Internacional
es verdaderamente en la Catedral donde el hombre se
encuentra con la naturaleza en su plenitud y armonía,
contemplando el equilibrio entre lo rústico
del paisaje y la belleza de formas indescriptibles.
El río Duero corre soberbio
entre desfiladeros magníficos y austeros y
el cielo se refleja esplendoroso en ese espejo de
aguas tranquilas y mensajeras del diálogo ancestral
entre el hombre y la naturaleza.
El silencio nos habla de otros tiempos
y de otras culturas y solo el vuelo y los gritos de
las aves rapaces nos advierten de que la vida existe
y se preserva, para que las generaciones venideras
puedan contemplar las especies en extinción
que aún habitan en estos ecosistemas ideales.
Por entre frágüelos hercúleos,
una vegetación virgen desafía las leyes
del equilibrio, y de la supervivencia, y de los verdes,
los marrones y los rojos, de infinitos arbustos y
plantas cubren el paisaje testimonio de la buena convivencia
entre portugueses y españoles.
No cabe duda, que este Parque Natural es realmente
una escuela de vida donde la naturaleza se respeta
y las especies vivas sumergidas dentro de su propio
hábitat natural sin polución sonora,
sin grandes intervenciones humanas, en una conjunción
perfecta entre los intereses de las poblaciones y
la preservación de memorias y formas de vida
genuinas.
Cuando, en el resto del mundo se asiste a desastres
ecológicos, a atentados contra la vida y el
medioambiente, el Parque Natural del Duero Internacional
continua siendo una verdadera fuente de paz, donde
la vida salvaje, la pureza ambiental, el río,
las “arribas” hasta perder la vista del
horizonte, será la garantía de un desarrollo
sostenible para las tierras de Mogadouro, Miranda,
Freixo de Espada en Cinta y Figueira de Castelo Rodrigo.
La vida de las sociedades contemporáneas,
en el que el hombre se pierde en una carrera indefinida
contra el tiempo y las obligaciones profesionales,
cada vez es más importante preservar estos
espacios únicos que nos devuelven la naturaleza
con sus entornos originales y nos ofrecen el descanso
de tiempos primitivos como quién regresa a
casa después de un largo camino.
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La característica más
notable del Parque Natural del Duero Internacional
es sin duda la espectacularidad paisajística
de su valle escarpado. Un grandioso escenario natural
marcado por el río Duero, hoy en día
transformado en un enorme y tranquilo espejo de agua,
como resultado de la construcción de 6 presas
de producción hidroeléctrica. La riqueza
paisajística y natural y las tradiciones culturales
asociadas a los más de 120km de este profundo
accidente orográfico entre la meseta castellana
y las tierras de Tras-os-Montes, pronto suscitaron
entre ambos países, el deseo de mantener su
protección. En Portugal, esa motivación
se concretizó en Mayo de 1998. Son 85.150 hectáreas
de área protegida, de una rica variedad paisajística,
en que las vertientes de la acentuada pendiente –
las denominadas “Arribas” del Duero y
de su afluente el río Águeda- se suceden
al “planalto” de cereales de las Tierras
de Miranda, a los cierros forestales próximos
a Mogadouro, “à intrincada bacía”
de Ribeira do Mosteiro en el Freixo de Espada, en
Cinta y la desembocadura de Santa Maria de Aguiar
en el distrito de Figueira de Castelo Rodrigo.
Para más informaciones sobre
el P.N.D.I : www.icn.pt